Comprendo que los especialistas en noticias, los políticos, periodistas y gente que vive de ello lo haga, pero un ciudadano de a pie no debería pasarse horas analizando las noticias.
La felicidad esta en otro lado, es otra cosa. Es algo más cercano, más íntimo, más nuestro. Nos quita el sueño Barcenas, Rajoy, Siria, Egipto, los trenes Alvia, los pederastas, las privatizaciones, el paro, etc...? De verdad que sí?
A mi me preocupa la falta de salud, la falta de dinero o el tráfico diario que he de soportar para llegar al trabajo. Cosas más cotidianas. También me preocuparía que quienes me rodean -familiares y amigos- tuviesen problemas de toda índole o no fuesen todo lo felices que deberían ser.
Pero si Obama dice tal y Putin lo contrario, y a su vez El Asad a lo suyo, en que me afecta realmente? Salvo que la cosa se enredase y acabara en otra guerra mundial y nos viésemos todos implicados. Entonces si, pero, esto va a ocurrir? Posiblemente no.
Acaso no está en nuestras manos el cambiar un montón de cosas cercanas? Qué no nos gusta Rajoy ni sus secuaces, pues a no votarles en las próximas elecciones.
Que no nos gustan los chorizos, los corruptos y gente de ese tronio? Pues qué actúen como deben los jueces y todos a la cárcel.
Así qué a partir de ahora daré mi apoyo a toda propuesta que me soliciten y crea que es justa, pero las noticias de política y economía, adiós. Lo triste del asunto es que hoy en día son el 70% de las noticias diarias de la prensa. El otro 30% lo ocuparía el fútbol, los anuncios, el obituario, la programación televisiva y el mundo del corazón.
Acaso me van a dar de comer Bale o Cristiano. Verdad que no? Y los príncipes, princesas, modelos, artistas, afamados y similares? Pues tampoco. Mucho menos los muertos, la pseudocultura o lo que echen hoy en la tele. Entonces a la porra también con todo ello.
Con lo felices que seriamos sí dedicáramos el tiempo a escuchar a los demás, a dialogar y a pensar mas en nosotros mismos.